Las líneas de fuego se apagaron,
se negociaron en trajes negros.
Escuché en la radio que hay paz
que no hay bombas ni incendios.
¿Será cierto? No puedo confiar.
La paz silenciosa me aterra.
Me dicen que me quede callado
mientras aún siento la guerra.
El que se salió del colegio
sigue en la retaguardia del ejército,
preparándose para un conflicto
que no lleva casco ni médico.
Sólo su pecho pelado, en frío,
montado en una moto armada,
para rendirle cuentas a alguien
y salir vivo es su medalla.
La guerra está al frente de todos,
los carajillos no van al ejército,
van con el cártel más presumido
por la promesa del éxito